Rueda Libre

Asi como su título, en este espacio ofrece una vision miscelanea sobre diferentes topicos, a suerte de collage o resumen de todos mis blogs.

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Asi como su título, en este espacio ofrece una vision miscelanea sobre diferentes topicos, a suerte de collage o resumen de todos mis blogs.

lunes, 28 de septiembre de 2015

VANIDADES (5) PÉSAMES Y CUMPLEAÑOS Juan Josè Bocaranda E




VANIDADES (5)
PÉSAMES Y CUMPLEAÑOS
Juan Josè Bocaranda E

El hombre y la mujer son pura risa
 silenciosa.
Por debajo de la piel,
 la calavera,
por mucho que la persona sufra, gima o clame,
mira con sonrisa permanente y macabra
la enfermedad, el dolor y la muerte.

Cuando alguien te felicita porque cumples años,
bajo la sonrisa de la piel lleva otra risa,
que en silencio te dice,
no cantes victoria sobre el tiempo ni la muerte,
el próximo año quizás no estés presente.

Y cuando cantas para picar la torta
y luego soplas las velas,
en el fondo no eres tú con tu pellejo
lustroso
el que baila y salta y ríe de gozo,
sino tu esqueleto y calavera.

Y cuando se desencadene el sabroso menequeo,
al son de tambores, cornetas y timbales,
detente a mirar con  bifocales
bajo la piel de los gozosos maniqueos,
cómo, hipócritas, se ríen de tus vinajeras
ocultando sus rientes calaveras.

Y cuando alguien se te acerca para darte el pésame
y pinta rostro grave y compasivo,
sólo simula comprender y lamentar tu dolor:
en realidad
bajo la piel está sonriendo
con la más amplia sonrisa,
ante tu pasmo y tu clamor.

Qué son las exequias, los sepelios,
sino una procesión de calaveras y esqueletos,
que se apresuran al entierro de los muertos,
olvidando que por dentro también ellos están yertos.

El hombre y la mujer son por debajo del pellejo,
risa fija,
risa fría,
risa oculta,
risa insulsa,
frente a la vida
y aun frente al dolor y la muerte.




sábado, 26 de septiembre de 2015

VANIDADES (4) COREOGRAFÍA DE LOS ESQUELETOS Juan Josè Bocaranda E



 



VANIDADES (4)
COREOGRAFÍA  DE LOS ESQUELETOS
Juan Josè Bocaranda E

Cuando, con mi silenciosa sonrisa en calavera,
 presencio un  espectáculo
de luces y colores
a cuyo resplandor danzan como actores
 hombres y mujeres
duchos en contorsión y movimientos,
sólo veo,
inevitablemente,
un conjunto  de esqueletos
que danzan en coreografía macabra
con la muerte.
Y qué decir de los señores de la orquesta
que no son sino esqueletos musicales
que martillan con sus huesos los timbales
y con las uñas sostienen los violines
mientras las calaveras pasan su trabajo
para poder rasgar los bajos
y hacer que vibren los clarines.
En cuanto al director de orquesta,
es un esqueleto más
que,  presto, agitado  y sudoroso,
bate
con garbo y donosura la batuta
mientras los músicos le siguen
con carcajadas silenciosas
riéndose de las brazadas portentosas.
En fin y al cabo,
el director que bufa,
los músicos que agitan,
el bailarín que suda,
el público que aplaude  y grita,
la bailarina inquieta
 que menea con persistencia y arte
la hermosa vasija donde hierve el chocolate,
todos son esqueletos,
todos son calaveras,
que ríen de gozo por dentro
y disimulan por fuera.







 

viernes, 25 de septiembre de 2015

VANIDADES (3). VIDRIERAS Y PASARELAS Juan Josè Bocaranda E



 
VANIDADES (3). 
VIDRIERAS Y PASARELAS
Juan Josè Bocaranda E
 
Una mujer se inclina
para mirar una vidriera en la avenida,
pero no veo a una dama de piel bruñida
y de colores hermosos,
sino un simple y desnudo esqueleto
con sonrisa permanente y macabra,
(eso sí,
pulcra y coquetamente  vestido a la moda),
que escudriña fijamente los corotos.
El esqueleto al parecer desea
comprar
un mono de tela japonesa,
una gorra frigia,
un traje de luces,
unas sandalias importadas de Ucrania,
unas alfonsinas tejidas en España
y unas licras con flecos,
para disfrazarse eficazmente  los huesos. 
Oronda y elegante, 
una dama ondula, como sierpe ondulosa, 
por la pasarela,
pero  al penetrar con mis rayos sus ropajes
sólo hallo debajo  un esqueleto disfrazado
 de mujer bella
que pasea con sonrisa descarnada,
 permanente y macabra,
exhibiendo una estopilla de colores,
concebida
por Versace,
Petra La Kotuffa
o Pompilio Catalá.
Y quienes contemplan aquel andamio
de huesos contoneantes,
con aparente seriedad,
sonríen íntimamente
con la sonrisa que les presta la muerte.
Cuando veo al magistrado
 orondo de vanidad,
que se juzga dueño de vidas y fortunas
sólo veo a un flaquísimo esqueleto
que dice administrar justicia,
pero yo sé, y ustedes también,
que por debajo de la piel hirsuta,
el muy hijo de su madre
se ríe a mandíbula hilarante
de la propia justicia.
 Cuando veo al doctor, al entomólogo, 
al astronauta, al  ricachón, al político,
 al especialista en numismática,
a la doctora cual y tal y pim y pam,
no veo sino esqueletos sonrientes
que se ríen los unos de los otros,
y que ingenuamente
juran que esto es vida
cuando en realidad es muerte.